Webinar. La lana: ¿un subproducto rentable y sostenible para el ganadero?

    Un proyecto de innovación que implante un modelo integral de selección, clasificación y comercialización de lana, orientado al aumento de la competitividad y rentabilidad de pequeñas explotaciones de ovino, es la misión de GO SEBASTIANA.

    Con el webinar celebrado «La lana: ¿un subproducto rentable y sostenible para el ganadero? se busca acercar la actualidad y debatir acerca del sector ovino dando visibilidad a los trabajos del proyecto. 

    Han participado los siguientes expertos, además de socios del proyecto: 

    • Fernando Freire. Representante de investigación/I+D+i, Gerente del Centro De Selección Y Mejora Genética De Ovino Y Caprino De Castilla Y León (OVIGEN).
    • Juan Antonio García. Representante de ganadería, propietario ganadería el Navazo S.C.
    • Esther Chamorro. Representante de lana, cofundadora de Proyecto dLana SL.

    Con la moderación de: 

    • Jesús López Colmenarejo. Director ejecutivo Grupo Editorial Agrícola – Henar Comunicación.

    ¿Cómo conseguir que la lana vuelva a ser importante en las explotaciones ganaderas?

    La problemática del mercado de la lana, desde su precio, el coste de esquileo o la demanda de la industria han sido los temas de arranque de la sesión, lo que ha permitido tener una fotografía de la situación actual. Para los ganaderos, los costes y los precios no competitivos convierten a esta fibra en un subproducto o incluso, en un residuo utilizado a modo de abono. 

    Cada uno de los socios ha expuesto distintas soluciones que permitirán afrontar los retos que se plantean, desde el punto de vista de los ganaderos, investigadores o incluso del consumidor final. Los tres están de acuerdo en que la búsqueda de calidad debe ser uno de los factores decisivos para ser competitivos, y para ello, será necesaria la concienciación del productor en su mejora. Será clave que el ganadero apueste por el conocimiento de su producto para poder defender su precio en el mercado y convertirlo en un producto respetado.

    Así lo ha comentado el ganadero Juan Antonio García, que tras llevar años trabajando en la mejora genética, ha descubierto la alta calidad de la lana castellana. Desde su explotación ganadera, ha iniciado junto al grupo operativo un muestreo para elegir los mejores reproductores y conseguir cruces que permitan seguir mejorando. Asimismo, están trabajando en controlar que la lana no pierda calidad en el momento de gestación y parto, a través del cuidado de la alimentación. Esto da muestra de la necesidad de un “trabajo constante y de no bajar la guardia para llegar a una lana óptima y competitiva”. 

    Fernando Freire desde Ovigen, además, apunta la necesidad de los datos: “Lo que no se puede medir no se puede controlar y, por tanto, no se puede mejorar”. Si se analizan las características para llegar a los parámetros de la fibra, permitirá dar con un futuro patrón en la clasificación de la lana y así lograr una homogeneización de calidades. Porque según Esther Chamorro de dLana, también socia del proyecto, todas las lanas y calidades tienen un uso. Dependerá del fin que le queramos dar, que se proponga una u otra y ésta puede ser una oportunidad para crear nuevas líneas de negocio más rentables. 

    La lana pone valor al territorio, al pueblo y al oficio. 

    Los tres socios coinciden en que GO SEBASTIANA aportará innovación a todos los procesos. Entre todas las problemáticas, la desconexión entre todos los agentes de la cadena de la lana es la más preocupante, por lo que uno de los objetivos es el salvaguardar su trazabilidad para llegar a un producto diferenciado. Debemos ser conscientes de que la lana habla de historia y pone valor al territorio, al pueblo y al oficio.

    Una mayor rentabilidad de la explotación ganadera permitirá mantener el tejido humano en las zonas rurales, crear empleo, fijar población y contribuir a que se puedan extrapolar estos beneficios a otras localidades. Proyectos de este tipo conllevan innumerables beneficios para el mundo rural, no solo para la economía del ganadero mismo, sino que también aporta un mayor rendimiento medioambiental y mejoras en el plano social. Los aportes directos de la ganadería a los paisajes tal y como los conocemos, así como la red social que se establece gracias a la rentabilidad y empleo que permite, son beneficios para el medio rural que no debemos pasar por alto.

    El consumidor es consciente de ello y está preparado para pagar por la calidad. Existe un vínculo con la lana, un elemento que ha pertenecido a las familias y conecta con la parte emocional. Además, no debemos olvidar las propiedades saludables de una de las mejores fibras naturales, ya que cuenta con funciones antirreumáticas y reguladoras de la temperatura corporal. Las posibilidades que permiten este proyecto son innumerables y poder amplificar la producción de lana dentro de la economía del ovino, junto a la carne y la leche, la convierten en un gran potencial económico para la sociedad. 

    El futuro de la producción de lana se ve de manera ilusionante. Ilusión es la palabra que han elegido los tres para concluir con la sesión. El proyecto está siendo una escuela, en la que todo lo compartido está sirviendo de aprendizaje y de redescubrimiento de esta fibra, lo que sin duda permitirá ponerle el valor merecido. Será un referente para el relevo de las próximas generaciones, que permita unirse a jóvenes al sector primario y que vean la lana como una garantía de salvaguardar sus proyectos. Y la colaboración de las instituciones será fundamental para darle mayor recorrido a todos los avances que se han conseguido desde el inicio del proyecto.